El Castillo de Alfambra se alza sobre un estratégico promontorio en la localidad del mismo nombre, provincia de Teruel, desde donde se contemplan las sierras de Palomera y Castelfrío, así como la vega del Alfambra.
Data del siglo XI y fue de una importancia vital en el sur de Aragón. Su origen musulmán se denuncia por su topónimo Al-Ambra (la roja) que responde justamente al color de la tierra y de las piedras de esta localidad. Debió pertenecer a los Benu-Razín (Albarracín), fue conquistado en 1169 por Alfonso II y cinco años después comenzaron sus largos siglos de vida como encomienda de diversas Órdenes Militares: primero de la del Santo Redentor (1174), después de la del Temple por incorporación de aquella en 1196 y finalmente de la de San Juan del Hospital desde 1317, siendo el castillo la residencia de los sucesivos comendadores.
Se componía de un recinto muy largo y estrecho, protegido por barranco en alguno de sus lados, de unos 150 metros de longitud por entre 10 y 15 de ancho, orientado de norte a sur.
Quedan escasos restos de muros, el brocal de una cisterna en el centro del recinto y la base de la que debió ser la gran torre en el extremo norte, de mampostería, y planta rectangular de 14 por 7 metros, con un contrafuerte.
En el extremo sur del recinto se levantó una estatua dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.
Se encuentra en estado de ruina progresiva.
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
MonumentalNet agradece la colaboración de Luis Puey Vílchez