Comunidad: Andalucía |
Provincia: Córdoba
Municipio: Almedinilla |
Localidad: Almedinilla
Código: CO-CAS-081
Monumentos arqueológicos: Zonas y áreas con restos antiguos, como herramientas, cerámicas, construcciones, fósiles.
Monumentos militares: Murallas y recintos amurallados para defensa de ciudades.
El yacimiento del Cerro de la Cruz constituye uno de los más interesantes poblados de época ibérica de la provincia de Córdoba que han podido estudiarse científicamente. Los 650 metros cuadrados de superficie excavada lo convierten en uno de los escasos ejemplos de asentamientos de baja época excavados de manera intensiva en toda Andalucía, a lo que debe añadirse su buen estado de conservación.
El recinto fortificado del Cerro de la Cruz se encuentra en el cerro del mismo nombre, con ladera norte de muy difícil acceso, y a cuyos pies se extiende la localidad de Almedinilla, en la provincia de Córdoba. Se puede acceder a él por la carretera de Brácana.
Durante la dominación musulmana Almedinilla era conocida con el nombre de Wasqa. En el siglo X fue habitada por los Banu Hasn. Su nombre actual le fue dado por los cristianos, después de su conquistada. Desde 1246 perteneció a la orden de Calatrava, a la abadía de Alcalá la Real.
El poblado ibérico Cerro de la Cruz estuvo habitado entre los siglos V y II a.C., fecha ésta última en que fue destruido por los romanos.
El yacimiento del Cerro de la Cruz constituye uno de los más interesantes poblados de época ibérica de la provincia de Córdoba que han podido estudiarse científicamente.
El yacimiento se asienta en el área geográfica de la Sierra de las Subbéticas, que se continúan por territorio jiennense y granadino, ocupando uno de los típicos anticlinales calizos que conforman la orografía de esta zona.
Para la delimitación de la Zona Arqueológica del poblado ibérico del Cerro de la Cruz se ha tenido en cuenta la topografía del terreno que forma el cerro, bien definido en el paisaje circundante, la presencia de material cerámico disperso por las laderas del cerro y la existencia de estructuras emergentes, algunas de las cuales fueron exhumadas en varias campañas de excavación arqueológica. La Zona Arqueológica queda definida y delimitada por una figura poligonal de nueve vértices.
El yacimiento, que ocupa una extensión de unos 50.000 metros cuadrados, se halla cubierto en su mayor parte de quercinias y retamas, si bien el olivar ha avanzado bastante por la ladera sur. Al menos en superficie no conserva restos de murallas ni estructuras defensivas adscribibles a época ibérica.
Los 650 m² de superficie excavada lo convierten en uno de los escasos ejemplos de asentamientos de baja época excavados de manera intensiva en toda Andalucía, a lo que debe añadirse su buen estado de conservación.
Las distintas campañas de excavación arqueológica, que fueron emprendidas sucesivamente por Maraver, Paris, Engel, Navascués, Santa-Olalla y Vaquerizo, han puesto de manifiesto que se trata de un poblado ibérico en ladera, dispuesto en terrazas escalonadas que han sido directamente excavadas en la roca, aprovechando su superficie.
En 1867 Maraver y Alfaro excavó su necrópolis, en la que encontró numerosas armas, entre las que destacan las falcatas.
Se trata de un yacimiento arqueológico en bastante buen estado.
Fue declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, en el decreto 30/2002 de 29 de enero de 2002 (BOE 68 de 20/3/2002)
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
MonumentalNet agradece la colaboración de Ramón Sobrino Torrens